438 días a la deriva en el Océano Pacífico
Salvador Alvarenga protagonizó la hazaña de supervivencia marítima más larga registrada. En 2012, zarpó de México para pescar tiburones cuando una tormenta lo arrastró mar adentro. Su motor falló y quedó a la deriva en una lancha de 7 metros. Durante 14 meses, Alvarenga sobrevivió bebiendo sangre de tortuga, agua de lluvia y comiendo aves marinas crudas. Su compañero de viaje no resistió, dejándolo solo en la inmensidad del océano. Finalmente, su bote encalló en las Islas Marshall, a más de 9,000 kilómetros de su punto de partida. Cuando apareció, muchos dudaron de su historia por su estado físico, pero las investigaciones confirmaron su deriva. Su capacidad para mantener la cordura y la disciplina física en el aislamiento total del Pacífico es una de las mayores proezas de la humanidad. Su historia es un recordatorio de la fuerza del instinto de conservación ante la soledad absoluta.
